Cada 22 de marzo, la ONU celebra el Día Internacional del Agua, con el propósito de promover el acceso equitativo al agua potable. Esta efeméride invita a reflexionar sobre una realidad inquietante: dicho acceso no es universal. No quisiera centrar estas consideraciones únicamente en el agua purificada –que carece de nutrientes-, sino en el agua potable como fuente de vida. Privarnos de ella equivale, en cierto sentido, a privarnos de la propia existencia.
En este ensayo abordaré tres ejes principales.
1. La importancia del agua para la bioética. Aquí destacaré su significado biológico, apoyándome en las reflexiones de Luciano Espinoza.
2. El derecho de acceso al agua. Analizaré cómo puede pensarse este tema más allá del marco de los derechos humanos.
3. El bienestar animal y el acceso al agua potable. Pondré énfasis en garantizar este recurso también para los animales no humanos.
A manera de hipótesis, sostendré que el Día Mundial del Agua es relevante porque nos recuerda la urgencia de cuidar nuestro medio ambiente y de asumir deberes hacia los animales. La ética animal, en este sentido, ya no puede ser ignorada ni relegada, forma parte de nuestra responsabilidad compartida con la vida en todas sus manifestaciones.
Aunque no aporta nutrientes, el 80 % del cuerpo es agua. Se pueden vivir unos días sin comida, pero no se pueden vivir muchos días sin agua.
1. La importancia del vital líquido llamado agua.
En estas reflexiones, no pretendo desacreditar el consumo de agua purificada, sino subrayar que los seres humanos tenemos el derecho fundamental al acceso al agua potable. Soy consciente de que el reconocimiento de los animales no humanos como seres sintientes ha generado cambios significativos en la legislación. A este respecto, aclaro que no me sitúo como filósofo del derecho, sino como alguien que observa la importancia ética de este tema.
Para la Comunidad Planeta Azul, el agua es esencial para la supervivencia tanto de los seres humanos como de los animales no humanos. En sus palabras, “los animales y las plantas dependen del agua para su supervivencia y desarrollo, y escasez o contaminación puede tener consecuencias devastadoras para los ecosistemas” (Comunidad Planeta Azul, 2023). Esta afirmación nos recuerda que el agua no es únicamente un recurso humano, sin un bien compartido para toda la vida en el planeta.
Soy consciente de que el tema del agua es crucial para la bioética, aunque considero que su alcance trasciende esta disciplina y se extiende a todas las áreas de conocimiento. En este tenor, Luciano Espinosa señala “es clara la trascendencia que para la bioética y la biopolítica tiene la cuestión del agua, por lo mismo que resulta patente su repercusión en la vida diaria” (Espinosa, 2011, p. 83).
Luciano Espinosa me conduce a plantear el significado del agua para la biología, subrayando que este elemento cumple una función decisiva en la sobrevivencia y en la organización de la vida. En términos sencillos, sin hidratación la vida es inconcebible. A este respecto, Luciano Espinosa recuerda que “sin agua no hay fotosíntesis, o que los mamíferos se gestan en medio líquido y los ovíparos vienen al mundo en una cápsula nutritiva semejante” (Espinosa, 2011, p. 84).
La importancia biológica del agua se manifiesta, en el caso de los seres humanos, en que más del 70% de nuestro organismo está compuesto por agua -ya sea el protoplasma celular, sangre u otros fluidos vitales-. Basta padecer una desnutrición del 2%, para comenzar a experimentar mareos. En este sentido, Luciano Espinosa puntualiza “casi podría concluirse quien no bebe agua lo suficiente no puede ser humano en plenitud o al menos queda seriamente disminuido. De ahí que cualquier consideración sobre la escasez y la falta de acceso tenga consecuencias éticas, antropológicas y sociales de primer rango” (Espinosa, 2011, p. 84).
Tras reflexionar sobre la importancia conmemorar el Dia Mundial del Agua, me propongo ahora poner el acento en una reflexión filosófica sobre el acceso al agua potable, entendido, no sólo como un recurso biológico indispensable, sino como un bien ético y social cuya distribución equitativa interpela directamente nuestra responsabilidad colectiva.
2. Reflexión filosófica sobre el acceso al agua potable.
Es menester subrayar que la escasez y el derecho al acceso del agua encuentran un lugar legítimo dentro de la filosofía. En este sentido, aunque de manera breve, conviene señalar que estas reflexiones n son ajenas a os ambientalistas, los biólogos, los veterinarios ni a la ética animal, pues todos ellos reconocen la centralidad del agua en la vida y en la justicia ecológica.
Desde la perspectiva de Luciano Espinosa, el asunto del agua ha dejado de ser concebido únicamente como una necesidad para convertirse en un derecho universal. Él mismo puntualiza “es oportuno subrayar el reconocimiento por parte de la Asamblea General de la ONU (sesión del 28-7-2010) del derecho universal al gua y al saneamiento, lo que va más allá de considerarlo una necesidad” (Espinosa, 2011, p. 93).
En términos sencillos, la legislación sobre el agua que no se limita a reconocer que este vital líquido, sino que lo consagra como un derecho universal. Frente a la creciente comercialización del recurso, resulta necesario enfatizar que el agua constituye un bien común y elemental, indispensable para vivir con dignidad.
Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos advierte que en México existen graves problemáticas relacionadas con la “disponibilidad, desperdicio y contaminación del agua, tal y como lo advirtió el Relator Especial sobre el derecho humano al agua potable y saneamiento de Naciones Unidas en su visita de 2017” (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2020, p. 12).
Asimismo, queda claro que el derecho al acceso al agua potable y al saneamiento no se suscribe únicamente al ámbito doméstico, sino que se extiende a todos los espacios donde el ser humano desarrolla su vida. En palabra de la misma Comisión: “para proteger su calidad y posibilitar, nuevos usos, sin afectar el medioambiente” (Comisión de los Derechos Humanos, 2020, p. 4).
No desconozco que el derecho al acceso al agua potable y al saneamiento está estrechamente vinculado con el derecho al medioambiente. Sin embargo, el acento de estas reflexiones lo pongo, particularmente en la relación moral que mantenemos con los animales.
En las siguientes líneas, me propongo mostrar que este derecho al acceso al agua potable, de un modo u otro, también involucra a los animales no humanos. Reconozco que no soy especialista en la ética animal, pero tanto el derecho al agua potable como la reflexión ética, han despertado mi interés, pues en el mundo existen muchas personas que en algún momento de su vida han sido suministradores de agua potable.
La ética animal me atrae porque ya no puede pasar por desapercibida frente a la situación de los animales no humanos. Pensemos en ejemplos sencillos: si un perro bebe agua contaminada de un caño, puede morir; o si un animal consume agua de mala calidad y posteriormente es ingerido por los seres humanos, las repercusiones alcanzan directamente a la salud humana.
3. El bienestar animal y el acceso al agua potable.
Desde mi perspectiva, la ética animal ha venido ganando una relevancia creciente. Parece que ya no basta únicamente con los derechos humanos sin extender la reflexión ética hacia los animales no humanos. Reconozco, sin embargo, que este tema puede abordarse desde distintas posiciones filosóficas, lo que enriquece el debate y abre nuevas perspectivas.
Me llama particularmente la atención el derecho al acceso al agua potable, desde la óptica de la ética animal, dado que existen animales no humanos que mueren al consumir aguas negras o contaminadas. No se trata de ser excesivamente detallista, pero tampoco podemos ignorar que muchos animales mueren por ingerir aguas tóxicas. Este tipo de acontecimientos es lo que me ha conducido a conmemorar el Día Mundial del Agua, poniendo el acento en el bienestar animal, en estrecha relación de la satisfacción de las necesidades humanas.
Nunca me he rehusado a tratar el tema de la ética animal, aunque reconozco que no soy experto en bioética. Me queda claro, sin embargo, que existen múltiples perspectivas sobre esta disciplina. Por ejemplo, no lo mismo hablar de la ética animal en Latinoamérica que en África. Tampoco considero que mis aproximaciones a la bioética sean eurocéntricas; más bien, soy consciente de que vivo en un mundo complejo y en constante transformación, donde las reflexiones deben adaptarse a la diversidad de contextos culturales y sociales.
Hablar de la ética animal es un tema muy amplio y complejo, pues que abarca desde cuestiones tan concretas como el tipo de agua que proporcionamos a os animales hasta os dilemas más complejos, como la aplicación de la eutanasia. En esta ocasión, sin embargo, deseo concentrarme en los derechos y la protección de los animales. No sostengo que los tópicos de la ética animal deban reducirse; más bien, subrayo que muchos dilemas éticos están recobrando importancia en nuestras obligaciones y deberes hacia los animales.
No desconozco que Robert Hall reflexiona sobre la ética animal desde distintas perspectivas: en ocasiones desde la sociología, en otras desde la filosofía. Hasta donde tengo entendido Robert Hall adopta una metodología casuística en torno al trato ético de los animales y al crecimiento íntegro de los seres no humanos, partiendo de la premisa de que “es requisito conocer las capacidades de los animales, son muy diferentes las vacas, los puercos y los pollos” (Hall, 2013, p. 10).
Podría parecer extraño que las diferencias en las capacidades de los animales, me han conducido a abordar la ética animal junto con la zootecnia. Sin embargo, considero que si parto únicamente de la veterinaria, corro el riesgo de alejarme de la filosofía, aunque reconozco que es vital integrar otros acercamientos. En todo caso, no se trata de una disputa ente posturas filosóficas, sino de “abogar por una postura común en el foro público a pesar de las diferencias filosóficas. El foro moral-social consiste en reglas y normas específicas para la protección de los animales, no en las diferencias filosóficas, entre kantianos, aristotélicos y utilitaristas” (Hall, 2013, p. 10).
Me queda claro que nuestras obligaciones hacia los animales no humanos constituyen un tópico de gran relevancia. En el marco del Día Mundial del Agua y del Saneamiento, conviene precisar que “los animales producidos para comida claramente no tienen los mismos derechos legales de mascotas domésticas, sino que deben o deberían al menos tener derechos como animales domesticados” (Hall, 2018, p. 33).
Siguiendo a Robert Hall, es importante resaltar que “para entender las relaciones entre los humanos y animales, nosotros tal vez podríamos no comenzar con una discusión sobre derechos de los animales o el estatuto de ciudadanía” (Hall, 2018, p. 34). Hall inició su reflexión sobre la ética animal con una apreciación profunda sobre las ideas de Sue Donaldson y Will Kymlicka acerca de las relaciones entre humanos y los animales. En este sentido, Hall sugiere que tenemos obligaciones hacia los animales no humanos, dado que “nosotros tenemos un número de relaciones construidas históricamente. Nosotros tenemos domesticados a algunos de ellos. Otros son mascotas” (Hall, 2018, p. 34).
En suma, cada 22 de marzo, la ONU celebra el Día Internacional del Agua, con el propósito de reflexionar sobre las problemáticas vinculadas a agua y al saneamiento, y asegurar un acceso equitativo a este recurso vital. No sé si algún día se logre penamente este acceso equitativo, pero considero indispensable la reflexión filosófica sobre el acceso al agua potable, entendida como un bien común que interpela tanto a los seres humanos.
El agua, como lo he señalado, es un tópico crucial para la bioética y para todas las disciplinas. He puesto énfasis en su significado biológico del agua, destacando que cumple una función decisiva en la supervivencia humana y, por extensión, en la vida de todos los seres vivos.
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Bibliografía:
Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (2020). El derecho al agua y saneamiento. México: CNDH.
Casado, M. (2007). Nuevos materiales de bioética y derecho. México: Fontamara.
Comunidad Planeta Azul. (2023). La importancia del agua en la preservación de la vida silvestre. Disponible en: https://www.comunidadplanetaazul.com/importancia-del-agua-en-la-vida-silvestre/ [Consulta: 03 de marzo de 2026].
Espinosa, L. (2011). “Reflexiones sobre el agua: un espejo de nuestro tiempo”. Dilemata, Año 2, nº 6. https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/93 [Consulta: 03 de marzo de 2026].
Montoro-Chiner, M. (2007). Bioética, medio ambiente y derecho. En: Casado, M. (2007). Nuevos materiales de bioética y derecho. México: Fontamara.
Hall, R. (2013). “Adela Cortina, Las fronteras de la persona. El valor de los animales, la dignidad de los humanos, Taurus, 2009, 240 pp.”. Dianoia, volumen LVII, número 68 (mayo 2012). https://www.scielo.org.mx/pdf/dianoiav57n68/v57n68a14.pdf [Consulta: 03 de marzo de 2026].
Hall, R. (2018). “Derechos de los animales: un enfoque sociológico”. Derecho Animal. Forum of Animal Law Studies, 9(4), 29-35. https://doi.org/10.5565/rev/da.353 [Consulta: 03 de marzo de 2026].
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Dr. Juan Manuel Cabrera Romero.
Facultad de Filosofía.
Unidad de Bioética, UAQ.
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